Podríamos, sin duda, anikilar la gran bestia, pero su humo y sus cenizas, nos olerán siempre a mierda.
El daño no es el libro, sino las ideas creídas. El daño no es el palacio, sino ke sea para pokos. La sanación no es el fuego, eso ya lo usó el demonio. Más bien la alkimia propia interna, ke tranforma odio en pragma, y regenera la savia, devolviéndonos la calma.
jueves, 10 de abril de 2008
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